Fotografía de carretera: la Escuela de Chicago

Tras la Segunda Guerra Mundial, el viaje por carretera en Estados Unidos comenzó a aparecer de manera más o menos constante en la literatura, el cine, la música y la fotografía. De esta manera, el viaje convirtió en un destino en sí mismo, configurándose así un nuevo género en fotografía.

Tras la estela de Walker Evans, fueron varios fotógrafos los que se quedaron en la ciudad aplicando los conocimientos adquiridos durante los viajes por la carretera. Estos fotógrafos encontraron en la ciudad su hábitat natural.

La siguiente fotografía está inspirada en los trabajos de Marvin E. Newman y Ray Metzker:

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Influencia de la pintura: retrato

Siguiendo con el estudio de la influencia de la pintura en la fotografía actual, la siguiente fotografía está inspirada en los retratos de la pintura clásica, en los que el modelo o la modelo se sitúan sobre un fondo oscuro, con la incidencia de una luz natural. Fotógrafos y fotógrafas como Desirée Dolron, Anne Golaz o Pierre Gonnord realizan fotografías bajo esta influencia.

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Influencia de la pintura: Laura Letinsky

Ya que la fotografía es la única de las artes plásticas que puede volver a interpretar los géneros de la forma más clásica, algunos fotógrafos y fotógrafas de la actualidad se han dejado seducir por la pintura clásica, y utilizan su fotografía para explorar el género del retrato sobre fondo oscuro, los bodegones, etc. De esta manera, apreciamos una importante influencia de la pintura en la fotografía actual.

La siguiente obra está inspirada en los trabajos de la fotógrafa Laura Letinsky, que hace una reinterpretación del bodegón clásico. En las fotografías de Letinsky aparece un bodegón instantes después de que haya transcurrido algún tipo de acción.

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Fotograficidad: Hannah Whitaker

A través del concepto de fotograficidad nos acercamos al lenguaje fotográfico explorando los valores materiales del medio y deteniéndonos especialmente en el proceso de creación de la imagen.

La siguiente obra está inspirada en los trabajos de Hannah Whitaker. El proceso que he seguido ha sido el siguiente: realizar una fotografía con la modelo, imprimirla, recortarla, componer la nueva imagen y volver a fotografiar la composición. Este es el resultado:

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Postfotografía II

Continuando en la misma línea que mi anterior trabajo sobre postfotografía, a continuación enseño una obra basada también en la apropiación de imágenes encontradas en internet. En este caso, son imágenes generadas y capturadas en tiempo real por cámaras de videovigilancia conectadas online, a las cuales cualquier persona puede tener acceso a ellas (incluso manipularlas para cambiar la posición u otras opciones) a través de internet. Esta cámara concretamente se encuentra en un apartamento de Hong Kong.

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Apartamento en Hong Kong – 22°22’00.0″N 114°07’00.0″E

Postfotografía I

Decía Joan Fontcuberta en su “Manifiesto Postfotográfico” que la postfotografía surge como nuevo lenguaje universal en la medida en que las personas producimos imágenes espontáneamente como medio para relacionarnos con los demás, y que, de hecho, la postfotografía no es más que la fotografía adaptada a nuestro modo de vida online.

Esta obra, realizada mediante la apropiación de imágenes encontradas mientras paseaba por Google Street View, está inspirada en la obra de artistas como Doug Rickard, Jon Rafman o Daniel Mayrit.

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Lonely Roads

Una historia detrás de una fotografía

Las sábanas del señor R.

El señor R. tenía una tienda de tejidos en uno de los barrios más comerciales y auténticos de Sevilla: la calle Feria. Su casa, sin duda, era la más bonita de toda la calle. Diferente, elegante, llamativa. La fachada de la casa no pasaba desapercibida. El señor R. tenía por costumbre salir cada noche a tirar la basura en pijama y bata. Él podía hacerlo, porque era un caballero. Por dentro y por fuera, por eso no importaba que saliera en pijama.

Las sábanas tendidas al sol en la azotea los domingos por la mañana era mi estampa favorita: me recuerda a una época pasada, cuando en el año 94 nos mudamos a la casa que está justo enfrente, al otro lado de la acera. Entonces, las vecinas hablaban de balcón a balcón, y en las noches calurosas de verano sacaban las sillas a la puerta para celebrar la puntual tertulia diaria.

Un domingo cualquiera, las sábanas no estaban tendidas. Al domingo siguiente tampoco, ni al otro, ni al otro… El señor R., que ya era mayor cuando yo llegué al barrio, se había ido para no volver. Su casa, parcialmente deshabitada en la actualidad, permanece intacta ante la transformación del barrio, que día a día evoluciona para dar paso a una nueva generación. Una generación ambiciosa e inquieta, pero que ya no necesita sacar las sillas a la puerta en las noches de verano.